Esta historia se trata sobre un increíble viaje que realizamos a uno de los sitios más hermosos que existen en nuestra Península de Paraguaná, llamado Las Salinas de Las Cumaraguas. Anteriormente habíamos visitado este lugar el cual es muy popular por sus aguas color de rosa, pero ¿qué hizo que este viaje en particular fuera tan especial? Aquí es donde empieza la verdadera historia:

Todo comenzó cuando Johana y Manuel, una increíble pareja que conocimos a principios de año, nos contactaron para realizar las fotografías de su boda, y nos expresaron su gran deseo de realizar una sesión en las Salinas ya que habían visitado el lugar y quedaron completamente enamorados del sitio.  Tras hablar de muchas ideas y de la logística para el viaje, se coordinó realizar la sesión fotográfica a la hora del amanecer para que las fotografías fueran aún más mágicas. Lo especial para todos fue que nunca habíamos visitado las Salinas de las Cumaraguas a esa hora, y sabíamos que sería un espectáculo con los increíbles matices de colores que nos regala el Sol de Paraguaná.

Tras muchos meses de espera para la fecha de la sesión fotográfica, llegó el gran día. Partimos de Punto Fijo a las 4:00 de la mañana para poder llegar a la salida del sol. Pero no contábamos con que ese día, repentinamente, cayera una tormenta eléctrica desde la madrugada en toda la ciudad. Estábamos muy preocupados por no saber si la lluvia cesaría antes de la hora de salida y si podríamos realizar el viaje, pero la lluvia cesó y todo salió de maravilla, ¿Lo más increíble de todo? El cielo seguía lleno de nubes de lluvia y cuando empezó a salir el sol al amanecer el cielo coloreó estas nubes con unos tonos impresionantes. Johana y Manuel, al igual que nosotros estaban maravillados por la belleza del paisaje. Después de admirar las nubes nos bajamos del carro y nos preparamos para realizar las fotografías lo más pronto posible para aprovechar la luz de ese gran momento.

Ver el reflejo del cielo en el agua cristalina, sentir la brisa fría del amanecer, y estar en tanta calma, tranquilidad y silencio fue algo sencillamente majestuoso e increíble de apreciar.

El perrito de Johana y Manuel, Máximo también nos acompañó en la sesión y mientras intentábamos hacer que no se bebiera toda el agua de las salinas, nos divertimos demasiado intentando hacer que mirara a la cámara y fuera parte de esta hermosa experiencia!

Pasar la mañana con Johana y Manuel en Las Cumaraguas y esperar a ver el amanecer sin duda fue una experiencia increíble y que no olvidaremos, toda su familia iba acompañándonos en una camioneta y estuvimos todo el camino compartiendo gratos momentos  y divirtiéndonos a cada segundo, su energía, cariño y espontaneidad nos inspiran a seguir creyendo en el amor y que la vida está llena de muchas experiencias y aventuras magníficas.

Esperamos que hayan disfrutado de este relato, gracias por acompañarnos en esta aventura,

Rafael y María Laura